14.10.11

Carta



Tantísimo en un pequeño bote, todo guardado para que no vuele.
Hay cosas de la Guardiana, como las estrellas (junto a éstas su propia estela (porque es muy difícil atrapar una estrella sin llevarte su estela)) y alguno de sus cascabeles.
También hay cosas de Smaer. Sus plumas, esos magníficos objetos que lleva en su espada y que le dan fuerzas para hacer casi todo.
Quería que recordaras todos los maravillosos momentos que hemos pasado, pero claro, eso sería motivo para echarme de menos y no me apetece que te entristezcas, así que cuenta las mil historias del paladín Smaer y no le des tiempo a la añoranza. (Poorfaaa... cuéntalas, quiero leerlas *^*).
Y bueno... Yo también te echaré de menos, créeme.


                                                         Vuelve. Te necesito para volver a mi mundo maravilloso
                                                         porque sin pretenderlo, te convertiste en una de las puertas 
                                                         que me transportan allí.   




                                         Lorena


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Se fue. Y no sé si para siempre...


-¿Dónde dejaste tirada tu espada? 
El pequeño señaló una habitación donde solo había negrura y ninguna manera de encender una mínima chispa con la que poder vislumbrar algo.
-¿Me la puedes coger tú? Es que tengo miedo.
-NO.
-Bueno no importa. ¡Solo era de juguete! Compraré otra.- El niño sonrió mientras ella se daba cuenta de lo que estaba sucediendo.
-Ah... ¿que no era de verdad? Vale, bien... ¿Y la de verdad?- Dijo casi cabreada.
-Se me perdió.
Un silencio demasiado pesado se hizo notar. En el interior de ella empezó a reverberar la peor de las llamas. Crispada y furiosa no pudo contenerse y le dio una bofetada al niño.
-¡¡Ve a buscar tu maldita espada y se lo que tengas que ser, YA!!
                                             

8.10.11

En verdad se de sobra que todos aquellos arboles le olvidaron y dejaron de esperar los otoños en donde ella aparecía para recoger sus hojas.

1.10.11

-¡Claro imbécil! ¡Claro que tengo miedo! Miedo de coger ese avión, miedo de estar allí sola.
- Y ¿cómo lo sobrellevas?
- Llamando a Eyphímera, claro.
- Pero... Si eso ya está olvidado ¿por qué tus ojos me siguen diciendo que estás acojonada?- le escruta de hito en hito la mirada.
De repente surge un silencio muy pesado que atraviesa toda la calle. Ella mira únicamente al suelo.
- Porque este miedo es el que se despierta conmigo, el que me acompaña día a día y sobre el que Eyphímera no tiene apenas poder.
Porque atraviesa mi garganta y me asfixia. Hace que, con lágrimas recorriendo mi cara y sin apenas aire dentro de mí, caiga al suelo mientras pasan los segundos más largos de mi vida. 
Ahí mi subconsciente me obliga a olvidar mis pulmones. Me dice que no estoy en el suelo llorando... Me dice que lo olvide, que me levante y siga, como lo hago siempre.
Y lo consigo; vuelvo a respirar.
- Pero... ¿por qué sientes esto?
Largo silencio. 
- Porque quizá, sin quererlo, vuelva a dejar de jugar a las princesas.








Click beibi! ;)

18.9.11


Pero justo antes de rozar las piedras afiladas y quedar físicamente destrozada, se le apareció algo. Era una luz muy intensa, de colores extraños. La sujetó y meciéndola, la llevó hasta un lugar seguro.
- No hagas jamás eso.- Dijo el resplandor- No vuelvas a sentenciar tu vida. No quiero ver cómo mueren tus ganas por todo y menos aún quiero verte llorar.
En ese momento se alejó casi a la velocidad de la luz.
- Desde aquí parece una estrella...- Dijo M y al instante palideció a causa de haber recordado lo que una vez le dijeron:
- "Lo único que debilita a las estrellas son sus propias lágrimas"

16.9.11

la última historia: una de traición.

Traición... Traición... Traición...
Lo único que resonaba en mi cabeza.


Dolor... Dolor... Dolor y más dolor...
Gritaba mi alma.


Pero por suerte el corazón no decía nada, no, esta vez no. Esta vez no gritaba, no sangraba, no lloraba, no dolía. Esta vez era vacío lo que resonaba en su interior.
Y yo, sonreía.




Esta vez (y quiero que sea así) sera la última que hable sobre esa estrella fugaz. Ya no habrá mas historias con  esta etiqueta. Él me echó un pulso y ahora, gané yo.

13.9.11

Que la noche pinta larga y yo no tengo ganas de escribir sonetos de amor. Se escaparon, las ganas de amar se marcharon cuando abrí esa ventana y el aire me arrebató lo poco que tenía.
Y que lo que antaño tanto odié ahora lo echo de menos, pero supongo que para eso ya no hay mas oportunidades.

9.9.11

- Estás cambiando querida y me está dando asco- dijo casi enfadada y justo con esos ojos en los que, quién los mire, no se puede escapar de la culpabilidad. 
Por un momento la habitación se llenó de silencio.
- Andas aquí y allí, sin saber ya dónde mirar.
- Pero es que no me siento plenamente llena en ningún lugar al que visito.
- ¿Es que no te das cuenta de que aquí no estás tu sola? Son mas personas las que pasan a tu alrededor y a veces, ni te fijas en lo que sus ojos reflejan, porque para qué lo vas a hacer ¿verdad? ¿Para qué vas a hacer eso cuando puedes mirarte solo a ti misma en un espejo?
De repente, se dio cuenta de lo que ocurría.