Traición... Traición... Traición...
Lo único que resonaba en mi cabeza.
Dolor... Dolor... Dolor y más dolor...
Gritaba mi alma.
Pero por suerte el corazón no decía nada, no, esta vez no. Esta vez no gritaba, no sangraba, no lloraba, no dolía. Esta vez era vacío lo que resonaba en su interior.
Y yo, sonreía.
Esta vez (y quiero que sea así) sera la última que hable sobre esa estrella fugaz. Ya no habrá mas historias con esta etiqueta. Él me echó un pulso y ahora, gané yo.
16.9.11
13.9.11
9.9.11
- Estás cambiando querida y me está dando asco- dijo casi enfadada y justo con esos ojos en los que, quién los mire, no se puede escapar de la culpabilidad.
Por un momento la habitación se llenó de silencio.
- Andas aquí y allí, sin saber ya dónde mirar.
- Pero es que no me siento plenamente llena en ningún lugar al que visito.
- ¿Es que no te das cuenta de que aquí no estás tu sola? Son mas personas las que pasan a tu alrededor y a veces, ni te fijas en lo que sus ojos reflejan, porque para qué lo vas a hacer ¿verdad? ¿Para qué vas a hacer eso cuando puedes mirarte solo a ti misma en un espejo?
De repente, se dio cuenta de lo que ocurría.
Por un momento la habitación se llenó de silencio.
- Andas aquí y allí, sin saber ya dónde mirar.
- Pero es que no me siento plenamente llena en ningún lugar al que visito.
- ¿Es que no te das cuenta de que aquí no estás tu sola? Son mas personas las que pasan a tu alrededor y a veces, ni te fijas en lo que sus ojos reflejan, porque para qué lo vas a hacer ¿verdad? ¿Para qué vas a hacer eso cuando puedes mirarte solo a ti misma en un espejo?
De repente, se dio cuenta de lo que ocurría.
26.8.11
Esa noche odié quedarme en esta casa.
¿Mis razones? Mirase donde mirase, faltaba algo. Como por ejemplo, a esa pared, le faltaba una espalda que esperaba ser aplastada contra ella, a ese suelo le faltaban unos pies que no esperaban de muy buena gana un roce que les hicieran desaparecer del lugar de donde reposaban, a esa cama le faltaba un cuerpo, SU cuerpo.
Os lo podéis imaginar. Esto es de locos, hay vacío donde nadie lo ve. Pero en fin, entre tú y yo, debes saber que estoy rematadamente loca.
Y eso, me gusta.
¿Mis razones? Mirase donde mirase, faltaba algo. Como por ejemplo, a esa pared, le faltaba una espalda que esperaba ser aplastada contra ella, a ese suelo le faltaban unos pies que no esperaban de muy buena gana un roce que les hicieran desaparecer del lugar de donde reposaban, a esa cama le faltaba un cuerpo, SU cuerpo.
Os lo podéis imaginar. Esto es de locos, hay vacío donde nadie lo ve. Pero en fin, entre tú y yo, debes saber que estoy rematadamente loca.
Y eso, me gusta.
22.8.11
17.8.11
No sé cuando comencé a alejarte de mi vida, a dejar que las agujas de tu reloj pasaran sin importarme en absoluto, a cerrar tus conversaciones cuando me hablas... ¡Ah, si! Claro que lo recuerdo, ¿cómo olvidar esa magnífica tarde en la que me destruiste? Claro, ahí comenzó esta nueva historia llena de rencor y odio,donde en pocas ocasiones existe la compasión.
6.8.11
Déjame fardar de titán.
Recuerdo que cuando conocí a Smaer no parecía lo que hoy es.
Hoy ha resultado ser un paladín con extrema valentía, un titán, que ha luchado por lo que más quiere y me ha demostrado que gracias al amor se puede luchar contra el deseo.
Yo le observaba mientras disputaba una batalla épica, sabía en qué momentos deseaba sucumbir y caer, aunque diera a demostrar lo contrario. No fue de repente, pero la batalla terminó, aunque no de una manera en la que lo esperábamos. Fue tan inesperado... Y sé que no es su culpa, ya que (aunque yo quiera pensar lo contrario) es humano y como todos, tenemos límites... Además, me he comportado de una manera muy miserable, no dudé en ponerle la zancadilla varias veces, solo para probar si sucumbía o era capaz de mantener su postura.
No, jamás he sabido cómo parar hasta verme metida de lleno en lo que no quiero que ocurra.
Hoy ha resultado ser un paladín con extrema valentía, un titán, que ha luchado por lo que más quiere y me ha demostrado que gracias al amor se puede luchar contra el deseo.
Yo le observaba mientras disputaba una batalla épica, sabía en qué momentos deseaba sucumbir y caer, aunque diera a demostrar lo contrario. No fue de repente, pero la batalla terminó, aunque no de una manera en la que lo esperábamos. Fue tan inesperado... Y sé que no es su culpa, ya que (aunque yo quiera pensar lo contrario) es humano y como todos, tenemos límites... Además, me he comportado de una manera muy miserable, no dudé en ponerle la zancadilla varias veces, solo para probar si sucumbía o era capaz de mantener su postura.
No, jamás he sabido cómo parar hasta verme metida de lleno en lo que no quiero que ocurra.
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