16.4.11

En un lejano lugar existían un sin fin de objetos idénticos, hasta en el más recóndito lugar.
Pero entre todo ese amasijo de objetos se escondían 8 letras, que ordenadas de cierta manera, llegan a expresar un millar de emociones.
Nadie sabía el significado ni había experimentado el sabor tan dulce que nos producen, a veces, esas letras. Nadie sabía eso excepto la pequeña guardiana, nuestra Guardiana de Estrellas. Ella había salvado a muchísimas estrellas, como aquellas heroínas de cuento que lo salvan todo en el último momento.
Y aunque había saboreado palabras llenas de dolor, sufrimiento, algunas bellas y otras saladas... Sin duda se quedaba con las 8 palabras que estaban dibujadas sobre esa piel de tono rojizo. Ella se quedaba con ese te quiero.

28.3.11

Inmersa en un lejano mar donde no hay ni vida ni luz. El agua es muy densa y ni siquiera me permite nadar.
Noto como mis pulmones necesitan desesperadamente aire. Me voy asfixiando poco a poco y no puedo hacer nada por remediarlo. Lloro desconsoladamente, llena de impotencia y con un nudo inmenso en el pecho. 
Pareció pasar un milenio antes de darme cuenta que había una extraña luz dorada cerca de mí y siento casi inconsciente cómo me arrastra. No sé si me lleva a la superficie o al infinito fondo que encierran esas aguas negras.
Al despertarme me encuentro con un paisaje donde reina la oscuridad. No hay ningún color, solo un sinfín de diminutas motas de polvo que desprenden una extraña luminosidad dorada.
- Tienen el mismo color que aquella luz... Aquello que me salvó.

26.3.11


[...]I hate to present my head over my heartBut I can not do something to remedy itWhy the hate I feel, touches my soul and destroyed [...]



Tumbada boca abajo escuchaba esa canción que parecía ser más que unos simples versos. 
No era capaz de quitarse aquella sensación de injusticia que aparecía siempre con esas personas. Por eso, a los engranajes de aquel corazón herido de bala, les costaba más aún recuperarse. Nunca conseguiría aquel objetivo, nunca vería más allá y jamás podría elegir correctamente.
Se odiaba.

25.3.11

Susurros de estrellas. Susurros bonitos que dejan marca en tu interior, aunque... bueno, esta vez sí eran bonitos, pero se quedaron en solo unos susurros que terminaron por amargar a una guardiana que aún no sabía lo que quería.


-¿Por qué...?- una larguísima pausa. Quizá demasiado larga para una persona que aparentemente estaba viva.

24.3.11

Solo quería huir de esa situación que tanto le escocia en los ojos. Pero si salió a correr fue con la esperanza de que alguien le siguiera, le cogiera del brazo y ese alguien le dijera que no podía echar a correr, que si lo hacía, debería ser con él.
Pero claro, estas cosas solo ocurren en las películas y nosotros no estamos en ninguna de ellas, estamos en el mundo real donde no existen momentos mágicos si no sabes escoger a alguien.
Lo único que conseguía ver a través de los ojos de aquel Sam que aún no había nacido era vacío, un vacío infinito que incluso asustaba.
Sin embargo, lograba ver un sin fin de emociones a través de aquel alma que aunque estuviera perdida, estaba junto a mí. Y volvía a darme rabia porque, una vez más, no podía elegir a quien yo quisiera.

18.3.11

- Es decir, que tiene miedo.
- Pero, miedo a qué, cariño.
- No lo sé, creo haberle escuchado algo sobre que no quiere enamorarse. Mira por ahí viene, se la ve un tanto triste. Voy a preguntarle.
Eyphímera se acerca a Mily y la abraza por detrás. A mily le asaltan lágrimas.
- Tengo mucho miedo...- Empezó a llorar como nunca. Simplemente con escucharla sollozar se te ponían los pelos de punta. NUNCA escuches a Mily llorar, podría destrozarte el corazón.
Kath, al escuchar a Mily, se acercó y también la abrazó.
- Tengo miedo de que todo vuelva a desmoronarse. No quiero volver a escuchar cómo se desgarran mi corazón y mi alma al unísono. No podría volver a pasar por ello. No quiero que todo termine entre sombras que solo saben recordarme lo amarga que es la vida.- No podía parar de llorar. Pero lo más doloroso era estar con ella y no saber qué hacer.
Kath le asió la cara y la puso frente a la suya.
- Cariño... Con miedo no puedes avanzar en la vida, no puedes quedarte aferrada a ese dolor.- Mily se desasió bruscamente y comenzó a llorar de nuevo.
- Dejadme, no quiero que nadie me diga que es lo que hay.- Kath no desistió y volvió a estrechar sus manos en la cara de Mily con todo el cariño que podía transmitir.
- Mily, escúchame como nunca lo has hecho. Escúchame cuando te digo que tienes que dejar a un lado ese miedo. Tienes que intentarlo, tienes que amar o en su defecto... querer lócamente. Sigue creando sueños y creyendo en ellos, pero sobretodo, VIVE, vive y enamórate.