28.6.11


Esta ve z no tenían nada que ver con  Kath o  Mily, Luna o la vaporosa de Eyphímera.
Esta ve z era la propia Lorena quien debía elegir qué hacer.
Cogió a la pequeña diablesa que le encataba ca zar ratones y comer sandía en verano. Se tumbaron en la cama y Lorena le contó lo que le sucedía, todo eso que dolía. Se miraron. Ella la cogió y la puso encima suya.
-¿Qué hago Rem?- Sabía que no obtendría respuesta.
-¿Cómo elijo sin hacer daño?
Empezó a llorar y no cesó hasta que le dolió el alma.

26.6.11


Capricho: Antojo, deseo pasajero y objeto de ese antojo o deseo.
Dolorosamente es una palabra que me trae de cabeza.

1.6.11

Volví a encontrarme al Amanecer en sueños. Se me antojó como algo del pasado,  lejano y que debería ser olvidado.
Él me dijo que somos personas en tránsito en la vida de la mayoría de las personas y que debemos ceñirnos a nuestro papel. Que pasado un tiempo, nos transformamos en recuerdos lejanos que pasan al subconsciente y que todo lo que pudimos sentir, se vuelve etéreo.

29.5.11


10 caprichos, 9 sonrisas, muchas curiosidades, infinito cariño.

Fueron momentos realmente buenos, realmente felices en los que lo único que le importaba, era verle después de las clases, allí sentado en su sitio preferido del sofá.
Él fue quién le enseñó a ser curiosa en la vida, le enseñó que lo más grande se encuentra en las cosas más pequeñas. Fue Él quien le dijo que hay que luchar por lo que se quiere, costase lo que costase. Y que se puede dar infinito cariño a las personas.
Supo darle 10 caprichos a los que ella correspondió con 9 sonrisas.

Unos días antes de que la catástrofe se cerniera sobre la pequeña Luna, ésta ya sabía lo que iba a ocurrir. Pero era demasiado pequeña para aceptarlo, era demasiado pequeña para comprender por qué se iba y por qué no podía decirle ni tan siquiera un Adiós. 
El día anterior a todo, Luna le confesó sus miedos a su mejor amiga, a Iris, su gatita gris con un ojos lila y otro marrón.
Iris no se separó de Luna en ningún momento mientras le contaba que sería una noche verdaderamente larga para esperar lo peor. Estuvo junto a ella mientras lloraba las mil lágrimas que le correspondían a la noche anterior a todo.
Las horas pasaron pesadamente para todos, incluso para la portadora de malas noticias, la que fue directamente a ver a Luna y decirle que todo había terminado para Él. 
Ya no habría más caprichos, ni sonrisas, ni cariño que pudieran equivaler a Él. Todo terminó ahí.

Una noche, larga espera, una portadora de malas noticias, un millón de lágrimas, ningún Adiós.




                           Te querré, no por siempre, sino toda mi vida.

17.5.11

¿Cómo decirte que tengo un nudo inmenso en la garganta? Un nudo que me impide pensar y respirar con ganas. Que me impide hasta escribir esto.
Son ideas contradictorias, ideas que no rozan la base de la locura, sino que las sobrepasan con creces y me siento muy perdida. 
Cuando sus palabras volvieron a renacer en mis ojos, volvieron los recuerdos rotos y las promesas olvidadas.
Y aunque todo comenzó de la misma forma en la que empiezan las amistades tempranas, esto terminó de una forma que nadie supo ver de manera evidente.
En verdad no puedo preguntar adónde fuiste, ni por qué atravesaste esa puerta a otro lugar. No puedo preguntarte por qué no volverás, no... no puedo, porque quien se marchó esta vez, fui yo. Sin más. Sin Adiós, sin ni siquiera esa última mirada de despedida. Nada. 
Sabíamos lo que estaba pasando en nuestro mundo, ese terremoto que todo lo arrasaba, ya no podíamos ( o por lo menos yo) estar tranquilamente allí, sin temer constantemente que todo se pudriría al no haber casi nada.
No diré que la lucha continua, porque mi ganas se esfumaron. Porque todo lo que siento cuando estoy contigo se esfuma al vacío,sin poder remediarlo, a un lugar irrecuperable y no tengo fuerzas para recuperar los buenos momentos.
Sabemos que es cuestión de tiempo.

16.4.11

En un lejano lugar existían un sin fin de objetos idénticos, hasta en el más recóndito lugar.
Pero entre todo ese amasijo de objetos se escondían 8 letras, que ordenadas de cierta manera, llegan a expresar un millar de emociones.
Nadie sabía el significado ni había experimentado el sabor tan dulce que nos producen, a veces, esas letras. Nadie sabía eso excepto la pequeña guardiana, nuestra Guardiana de Estrellas. Ella había salvado a muchísimas estrellas, como aquellas heroínas de cuento que lo salvan todo en el último momento.
Y aunque había saboreado palabras llenas de dolor, sufrimiento, algunas bellas y otras saladas... Sin duda se quedaba con las 8 palabras que estaban dibujadas sobre esa piel de tono rojizo. Ella se quedaba con ese te quiero.